Introducción
Muchos ruidos se escuchan y tantas sombras se proyectan al observar las potencialidades y los avances de la Inteligencia Artificial, la única certeza es que habrá profundos cambios en nuestra vida cotidiana, y ello en gran medida será el resultado de la combinación del proceso de enseñanza-aprendizaje y lo que conocemos como Inteligencia Artificial.
Las múltiples noticias sobre casos de utilización de sistemas comúnmente denominados de Inteligencia Artificial, y las reacciones y opiniones que se ventilan con escaso rigor científico, no hacen más que aumentar el nivel de confusión y de generalizaciones que no se corresponde con la realidad, por eso hay que acallar los ruidos y tratar de dar luz sobre las sombras en las múltiples situaciones que se van presentando con una inusitada velocidad.
La necesidad de realizar un análisis continuo sobre estas cuestiones se impone con urgencia en especial ante lo que denominamos “la era de la inmediatez”.
Las dificultades de la educación, como sistema de transmisión de conocimientos son múltiples: algunas que son propias de la vida actual, pero el proceso de enseñanza- aprendizaje, al ser visto como una relación intelectual-afectiva, es y será esencialmente humano, dado que la interacción entre estudiantes y docentes es lo principal para el vínculo educacional, con lo cual la irrupción del fenómeno de la inmediatez debe necesariamente armonizarse con cualquier idea que tengamos sobre la educación que queremos a futuro.
A modo de reflexión, claro está que las sociedades evolucionan y que los sistemas educativos deben armonizar sus necesidades presentes y sobre todo las futuras en pro de brindar los fundamentos de la formación de los futuros profesionales y servir como herramienta de desarrollo. Lo que hace recomendable proponer una discusión integral del rol docente definiendo como paradigma que en las tareas docentes resulta indispensable acompañar a los estudiantes, por medio de una relación intelectual-afectiva, en la construcción del conocimiento a través de la utilización adecuada de herramientas como los modelos de IA, reforzando y mejorando aún más la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje (1)
Si bien todos los momentos de la Humanidad han sido particulares y únicos, en nuestra época asistimos como testigos y a la vez partícipes de la construcción del devenir de nuestra etapa histórica, seremos víctimas y a la vez victimarios, jueces y responsables, tanto de las causas como de las consecuencias, nuestra generación tendrá ese extraño privilegio: lo que vivimos, sufrimos o padecemos proviene directamente de nosotros mismos.
El apetito por saber o descubrir de la sociedad actual parece insaciable, pero ya no es tan claro que se canalice a través de la educación formal hacia una sociedad científica del conocimiento, sino que aparecen numerosos indicadores que nos alertan de que esas prácticas institucionales están cambiando.
Del aprendizaje con Inteligencia Artificial
En nuestra realidad, podemos acordar que llamamos “educación” al proceso de enseñanza-aprendizaje que realizado en forma organizada, sistematizada y establecida institucionalmente, constituye la regla como sistema cultural de trasmisión de conocimiento y habilidades.
De allí que la importancia fundamental de lo que hagamos hoy y de cómo lo hagamos en educación, determinará cómo seremos en un futuro cercano; ya sea como personas, tanto como sociedad. Debemos resaltar que el impacto de la educación nunca fue tan fuerte y directo en la historia de la Humanidad.
¿Para qué estudiamos, qué estudiamos, qué queremos aprender o qué deberíamos aprender? resultan preguntas que tienen su correlato en ¿para qué enseñamos, qué enseñamos, qué queremos enseñar y qué deberíamos enseñar? entre otras cuestiones a resolver.
A esta serie de cuestionamientos deberíamos incorporar para cada uno de ellos, desde una perspectiva metodológica el ¿cómo?, es decir debemos discutir en profundidad lo que necesitamos cambiar para que el proceso de enseñanza-aprendizaje resulte satisfactorio, y que ello sea cuantificable de acuerdo con parámetros de rendimiento académico en función de indicadores objetivos y confiables.
Desde esta perspectiva es necesario darle tanta importancia a las preguntas fundamentales sobre las cuestiones educativas actuales, como a las prácticas docentes o didácticas que se proyecte utilizar para dar tratamiento a dichas problemáticas en forma concreta.
Se observa con frecuencia cómo lo cotidiano y a veces repetitivo suele absorber gran parte del esfuerzo personal e institucional de los involucrados, lo urgente se convierte rápidamente en aquello que ocupa casi la totalidad de nuestra atención, y ello va generando una postergación de las cuestiones importantes, es decir aquellas situaciones coyunturales y domésticas se convierten en lo que dedicamos la mayor parte del tiempo, ante la exigencia que nos impone la inmediatez de respuestas, en función de lo cual los sistemas educativos y sus operadores viven en el día a día.
Esa descripción de la realidad se proyecta en todas las instituciones, en todos los niveles y en todas las clases, y produce en los intervinientes una sensación de cansancio o asfixia, que conjugada con la conflictividad social creciente, genera una dinámica que limita severamente la capacidad de reflexionar y conseguir espacios y recursos para trabajar sistemáticamente en establecer nuevos parámetros o estrategias pedagógicas o didácticas acordes a los desafíos actuales. La situación es tan compleja, que ya no puede decirse que los estudiantes se encuentran en una “zona de confort”.
Hoy la Inteligencia Artificial, resuelve en forma automatizada labores y actividades, repetitivas o sencillas, en múltiples áreas, resaltando que está siendo más utilizada por los estudiantes que por los docentes y directivos. En general, todos los sistemas de Inteligencia Artificial constituyen herramientas que comenzamos a utilizar en el ámbito educativo.
Ahora bien, en lo que respecta a la docencia ocurre algo particular. No todos los docentes se encuentran receptivos ante este tipo de tecnología, debido a que la gran parte de nosotros hemos estado acostumbrados a una educación tradicional, donde el acceso a la información era solamente a través del docente, de libros físicos, y donde las tareas pedagógicas diarias sólo eran realizadas por el ser humano.
Prohibir su utilización por miedo ante lo desconocido, no es la solución. Es importante que cada docente comprenda su rol, que se despoje de dinámicas tradicionales a la hora de enseñar y, comience a amigarse con las nuevas herramientas tecnológicas y las necesidades del estudiantado. La función del docente, lejos de verse atacada o sustituida, encuentra mayor relevancia ante el surgimiento de nuevas tecnologías. Pero, ello implica primero tomar conciencia de este nuevo paradigma, es tarea del docente dar cuenta de ello, replanteándose las estrategias didácticas tradicionales y apostar a mejorar cada día.
Reflexiones finales
A la inquietud filosófica de cómo será nuestro mañana, sólo podemos aventurar hipótesis, que muchas veces, podrán aparecer más como expresiones de deseos, que premisas provisionales sujetas a verificación.
Lo cierto es que, de la combinación entre la inmediatez y el proceso de enseñanza-aprendizaje, bajo las influencias de los modelos de Inteligencia Artificial, se desprende que el modelo tradicional de los sistemas educativos tiene que dejar paso a una nueva escuela, a una nueva Universidad, con una visión integral que permita desarrollar una relación intelectual-afectiva entre sus participantes, en las cuales la jerarquía o estratificación de profesores o maestros por sobre los estudiantes prisioneros o receptores pasivos, pase a convertirse en un vínculo horizontal de aprendizaje en conjunto.
Las personas que se introducen en un proceso de enseñanza-aprendizaje, no son las mismas cuando salen de él o lo culminan, la certeza es que han sido modificadas por los contenidos y habilidades adquiridas, la cuestión será si ello les resultará funcional para la realidad en la cual habrán de insertarse.
Todo sistema educativo tiene que reconocer que las expectativas provocan ansiedad o un estado en el cual los destinatarios no darán mucho de su tiempo y dedicación al proceso de enseñanza-aprendizaje, con lo cual las estrategias pedagógicas y didácticas deberán adecuarse a estas necesidades de inmediatez de la sociedad actual. Lo que nadie sabe, pero se debería investigar, es cuánto tiempo están dispuestos a esperar o concederle a la educación en sentido organizativo formal, antes de decidir acudir a la información disponible en internet.
La Educación no puede verse como un sistema tradicional y obsoleto que no sea permeable a implementar nuevas tecnologías, los cambios deben ser bienvenidos para mejorar los sistemas educativos ¿Qué sentirán quienes sospechen que su formación educativa pronto no le resultará útil en su futuro cercano?
Mucha preocupación se observa en relación con la educación con Inteligencia Artificial, mientras que poca dedicación se observa en el establecimiento de procesos de enseñanza aprendizaje con inteligencia emocional, es decir desde una profunda mirada humanista profundizando la relación intelectual afectiva de dicho proceso.-
(1) Véase, entre otros, Aznar, Carlos Martín. (2025). Menos latín, más binario”. Librería Editora Platense.
Atencio González, R., Bonilla Ron, D., Miles Flores, M. & López Zavala, S. (2023). “Chat GPT como Recurso para el Aprendizaje del Pensamiento Crítico” en Estudiantes Universitarios. CIENCIAMATRIA, 9(17), 36-44.
Corvalán, J. (et al.) (2023) “Chat GPT vs GPT-4: ¿Imperfecto por diseño? Explorando los límites de la Inteligencia Artificial conversacional” Primera edición. La Ley. CABA. ISBN: 978-987-03-4545-9.
Leturia, Mauro Fernando. (2023-2024). Enseñar y aprender con alegría. Librería Editora Platense.
Leturia, Mauro Fernando. (2026). Ideas preliminares sobre el conocimiento. Librería Editora Platense.
Ramos Silvestre, E. R. & Peredo Claros, M. (2023). “El papel de la tecnología para la mejora de la calidad educativa”. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 7(3), 1018-1027.